Tal vez te hayas cruzado con alguno de estos silencios…
- Reuniones en los que deliberadamente se evitan algunos temas…
- Temas «tabú» entre los asistentes
- Información transmitida a medias…
- Silencios que se crean ante la presencia de determinadas personas
- Conversaciones emocionalmente agotadoras porque tú y yo sabemos que hay temas no resueltos que arrastran nuestras palabras
- Verdades dichas a medias…
- Emociones que se disfrazan bajo un disfraz de seguridad
- Secretos familiares
Silencios que gritan por tener voz. Silencios que se atragantan en la garganta, pero buscan salir. Silencios que cargan nuestras mochilas emocionales, agotando nuestras baterías… Silencios que generan, en definitiva, dolor, malestar, conflicto. Silencios que ahogan…

El silencio, tan maravilloso cuando es bien utilizado, puede ser cruel cuando utiliza su poder al hurgar en las heridas. Heridas, que como los silencios, se tapan, se ocultan, se disfrazan… Pero heridas al fin y al cabo. Heridas que supuran en nuestro corazón, en el corazón de las organizaciones y en la sociedad.
Heridas que necesitan romper el silencio para ser sanadas. Heridas con raíces profundas. A veces tanto, que se han ocultado sobre capas de tierra… y fantaseamos con que no existen… Pero la realidad es que siempre queda una señal… más o menos evidente… en forma de dolor, de malestar. Un sentimiento y una emoción, a veces clara, a veces difusa… que muchas veces lo definimos como “no me encuentro bien”, o “hay un mal ambiente en el trabajo”, o “me siento desmotivado”…
Una herida que para su sanación requiere de las palabras. Palabras que identifican esas emociones, que nos hablan de necesidades no cubiertas. De las heridas que tenemos… Porque cuando nombramos las cosas, les ponemos nombre, desaparece la capa de invisibilidad, y se hacen conscientes ante nuestros ojos. Emergen arrojando luz, aparentemente dolorosa, pero no más que lo que latía bajo la piel… Pues el hacerlo consciente puede ser el primer paso para avanzar… Pues en mis manos está hacer algo al respecto…
Porque las palabras son poderosas… al igual que el silencio… dos caras de la misma moneda… Cómo utilizarlas depende de nosotros.
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Este post ha sido originalmente publicado en el blog de EITB de Inteligencia Emocional. El peso de los silencios….








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