No se trata de una personalidad magnética,
eso puede ser sólo facilidad de palabra.
Tampoco de hacer amigos o influir sobre las personas,
eso es adulación.El liderazgo es lograr que las miras apunten más alto,
Peter Drucker
que la actuación de la gente alcance el estándar de su potencial
y que la construcción de personalidades
supere sus limitaciones personales.
El mercado exige a las empresas y a los profesionales, agilidad de respuesta (las cosas parece que tienen que ser «para ayer»), flexibilidad (exigimos experiencias y respuestas adaptadas a nosotros, lo estándar cada vez se valora menos… hasta Coca Cola le pone tu nombre a la botella…), especialización («zapatero a tus zapatos»… y sé el mejor zapatero… en tu segmento de especialidad) e innovación («lo que valía hasta ahora ya no vale«).
La selección natural del mercado hace que quien no cumpla con estas exigencias tenga cuestionada su supervivencia, sin hablar de crecimiento y prosperidad de su proyecto.
¿Pero, cómo podemos lograrlo?
Creando equipos… pensar que personas individuales, por muy inteligentes, habilidosas y capaces que sean puedan dar respuesta por sí solos bajo estos criterios es algo así como presuponerles capacidades cuasi-sobrehumanas. Sería algo así como un superman o superwoman. Y me temo, que si es que existen, no abundan… y año tras año, destaca entre las cualidades más importantes de los mejores líderes, la capacidad de rodearse con gente con talento. ¿Casualidad o causalidad?
Un buen líder es lo suficientemente listo e inteligente como para saber que la unión hace la fuerza, y que la materia prima más importante con la que cuenta es el potencial humano. Y desde ahí, se rodea de un equipo de primera línea.
Un equipo compuesto de personas de primera línea, no porque tengan cualidades superiores, sino porque su nivel de desempeño está más cerca de su máximo potencial, porque tiene las condiciones y la motivación para trabajar en línea con su potencial real.
Personas de primera que trabajan en equipo junto con otras personas de primera, pero diferente a ellos. Porque la diferencia, si se sabe gestionar, es mucho más enriquecedora que la homogeneidad.
Todos somos unos genios.
Pero si juzgas a un pez por su habilidad de escalar un árbol,
vivirá su vida entera creyendo que es estúpido.
Albert Einstein
Pero para que esto sea una realidad, los profesionales deben entrenar las habilidades necesarias para trabajar en equipo. Porque trabajar en equipo, es algo que se aprende.
Trabajar en equipo no es repartir el trabajo en trozos y hacer un puzle, juntar las piezas y entregarlo… Trabajar en equipo implica aceptar la diferencia y construir sobre ella.
Significa aportar tus conocimientos y habilidades, para a su vez aceptar los conocimientos y habilidades de otras personas, que son diferentes a las mías, incluso a veces contrapuestas; ser capaz de escucharlas y aceptarlas sin sentir que son una amenaza, sino una oportunidad, una ventana que complementada con mis aportaciones, construye una respuesta diferente… a la cual no habríamos llegado ni yo ni la otra persona por separado.
Trabajar en equipo significa cooperar para descubrir nuevos terrenos, la tan anhelada sinergia. Trabajar en equipo significa cooperar para que realmente 1+1 sea mayor a 2.
En este contexto, el papel del líder es el de posibilitar las condiciones, ser más un facilitador que un ejecutivo. Un facilitador para que esas personas trabajen en línea a su potencial, poniendo sus conocimientos y habilidades al servicio del equipo. Porque hay una parte, que va más allá de la obligatoriedad…
Por obligación yo hago un informe correcto y de calidad… pero desde la voluntariedad doy un paso más allá y me comprometo,… y es desde esa actitud desde donde realizo un informe brillante.
Esa brillantez, que se consigue sólo desde el «porque quiero» que viene del compromiso, se consigue creando el caldo de cultivo adecuado…aportando ilusión, creando objetivos compartidos, que tengan sentido, dotando de autonomía desde la responsabilidad, fomentando la diferencia y formando los equipos con las personas adecuadas, donde los roles estén equilibrados para que esa diferencia sea constructiva.
Porque tan necesario es que alguien nos presione para que avancemos, y no caigamos en la autocomplacencia, como que alguien se encargue de que el equipo se mantenga cohesionado, sirviendo de bálsamo, gracias a su mano izquierda y su carácter conciliador, en los momentos de más tensión y conflictividad potencial.
Porque el líder no tiene súperpoderes, pero sí sabe que no se puede permitir el lujo de desperdiciar o infrautilizar el talento que le rodea, y es capaz de ver esa potencialidad… para a su vez permitir que aflore.
Porque, ¿qué ocurriría si fuéramos capaces de contabilizar y computar en balances y cuentas de resultados el coste implícito de todo ese talento infrautilizado? ¿Os imagináis? ¡Saltarían todas las alarmas!!!!
¿Y cómo si no es a través de unir las fuerzas, logramos ser lo suficientemente fuertes, rápidos, flexibles, e innovadores?
Os dejo este vídeo donde se muestra el poder de los equipos…
Por último, te dejo una reflexión…
- ¿cuál es el % de tu talento que utilizas en tu día a día?
- ¿cuál es el % de talento activo en tu equipo?
- ¿Te imaginas utilizar, por ejemplo, un 30% más de ese talento infrautilizado?
- ¿Crees que podría marcar alguna diferencia?

¿Hablamos?









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